martes, 19 de febrero de 2013

Alameda de Osuna I

Estamos de vuelta en El Sociógrafo!

Las sociografías publicadas hasta el momento han pretendido dar cuenta de la gran variedad de temas susceptibles de analizar en este blog. De un sociólogo purista como Max Weber pasamos a un escritor visionario llamado Aldous Huxley, y luego nos adentramos en las desgraciadas calles de Baltimore, retratadas por David Simon en la magnífica serie The Wire. Hemos hablado un poco de religión, economía, de la dictadura tecnológica y del poder y la corrupción en nuestra sociedad actual. Mi intención ahora es hablaros de música, o mejor dicho, de lo que yo considero un fenómeno o movimiento musical, que se lleva produciendo desde ya hace más de veinte años. Pero antes de comenzar con esta nueva sociografía, me gustaría dejar claro que este tema debería ser analizado con más profundidad, porque creo que merece la pena conocer las raíces del movimiento y su evolución, con el fin de establecer una explicación del hecho, aunque quizás sea lo menos importante cuando se trata de música. En este sentido, serían necesarios recursos, contactos y sobre todo haría falta molestar a mucha gente. Lo que vais a ver a continuación no es más que un aglomerado de opinión personal y datos recopilados por la red (entrevistas, videos...), pero espero que al menos sirva para acercaros una música, que en mi opinión tiene historia, al igual que el Punk Radical Vasco o la Movida Madrileña.

Es posible que algunos de vosotros nunca hayáis oído hablar de la Alameda de Osuna, sobre todo los que vivís lejos de la capital, pero seguramente todos habréis escuchado alguna canción de su banda sonora, y es que este barrio madrileño tiene una relación muy especial con la música. Ya desde mi infancia tuve la oportunidad de escuchar un disco editado por una banda del citado barrio, que ha sido uno de los más influyentes en mi vida, y es por ello que desde entonces la Alameda de Osuna despierta un gran interés en mí, como amante de la música y como sociólogo.

La prensa y la TV local de los años noventa ya se hizo eco de éste fenómeno, alertando de la exageración de bandas de rock en el barrio, más de cuarenta en una población de apenas veinte mil habitantes. La Caseta del Perro, Cabeza de Canoa, Yoghourt Daze, Malahierva, Blaze, Estado de Sitio, Costra, Vampira, Dr. Jekyll, Malaria, ExemploRegnum Irae, Guernika, Malos Pelos y los Buenas Noches Rose, entre otros, pasaron por el improvisado escenario del Instituto de la Alameda de Osuna, y son una muestra de la gran cantidad de grupos que surgieron en el barrio durante esa época. Todos ellos se identifican con el rock, y aunque es casi imposible encontrar una etiqueta en la que englobarlos a todos, muchos se arriesgan a señalarlos como herederos del grunge, continuadores del Xixón Sound y miembros de la generación x.
La banda más representativa por aquel entonces era Buenas Noches Rose, los únicos, junto con Yoghourt Daze, que lograron alcanzar cierto éxito entre el público y la crítica musical underground. Vendieron decenas de miles de discos, telonearon a grandes artistas (Brian Adams, Deep Purple, The Prodigy...) y actuaron en masivos festivales con su rock teñido de blues, cargado de poesía lisérgica y metáforas afiladas sobre el amor y el desamor, la violencia, las drogas, la amistad, los poderes fácticos... Hoy en día son considerados un grupo de culto, que se quedó a las puertas de la fama, pero que sirvió de trampolín a otros músicos para labrarse un futuro en el panorama musical.
En sus filas militaban Alfredo Fernández (Alfa) y Rubén Pozo, dos grandes compositores que tras la disolución siguieron caminos distintos. El primero probó suerte con una gran banda de rocanrrol llamada Perros de Paja y luego se consolidó con Le Punk, un conjunto que experimentaba con el tango y la música balcánica siempre con el rock de base. Ahora prosigue su camino en solitario. El segundo, Rubén Pozo, junto con Tuli y Leiva (dos personajes más de la Alameda de Osuna) formó el grupo Pereza, al que le costó arrancar tras su primer disco, pero que con los años, y tras algún cambio de formación, se han convertido en superventas e iconos de los 40 Principales. Ahora Rubén Pozo también en solitario.

Tanto Alfa como Rubén, han mostrado su opinión respecto al tema en varias entrevistas. El primero afirma que efectivamente, lo que ocurría en los noventa era una "plaga", pero es tajante al señalar que el movimiento musical no tiene mucho que ver con la cultura del barrio: "En Alameda de Osuna hay un montón de grupos de rock pero realmente no hay un ambiente de rock" [...] es un barrio muy envejecido, en el que hay gente con dinero pero no mucho, que son los peores porque les gustaría vivir en La Moraleja y no pueden. Entonces tratan de hacer de su barrio La Moraleja, y no es esto. Es una ciudad dormitorio venida a más. Lo único que hay aquí son peluquerías de señora. Un par de bares, un bar donde los músicos nos reunimos y que todavía aguanta [...] La realidad es que siguen saliendo bandas y eso es muy bonito, pero vamos, yo creo que no se debe al barrio, es más una asociación de personajes que en un momento dado han caído ahí y que han hecho que eso sea posible".

Rubén Pozo se moja un poco más y nos da alguna pista de porqué surgió este movimiento musical: "Éste no es un barrio ni obrero ni de niños bien, así que podíamos jugar al despiste con nuestros padres. Sabíamos que, con 14 años, aunque fuésemos malos estudiantes, no nos iban a poner a trabajar [...] tampoco había drogas, sólo porros y algún tripi, y no existían distracciones tipo Internet, así que aprovechábamos las pellas para tocar la guitarra". También afirma, al igual que otros músicos de la zona, que el leve aislamiento del centro de Madrid fue fundamental: "Nos encontramos lo suficiente lejos del centro como para no contaminarnos, pero a la vez a media hora en metro".

Pablo Sartorius y Sergio González, bajo y guitarra de la extinta banda La Caseta del Perro, también tienen algo que decir respecto al tema. Pablo, siguiendo en la misma línea que Rubén Pozo, piensa que "más allá de la necesidad personal de cada uno de expresarse a través de la música, tuvo mucho que ver que era un barrio del extraradio de Madrid (no había metro ni autobuses nocturnos, si salías una noche de marcha al centro o te ibas con algún amigo que tuviera coche o te quedabas de juerga en Madrid hasta las 7 de la mañana, hora en la que podías tomar un autobús de vuelta a tu casa). En el barrio había unos pocos bares que cerraban a las 2 o 3 de la mañana y luego nada. La verdad es que había pocas cosas que hacer en el barrio (tampoco había un cine o teatro cerca). Así que algunos empezaron a tocar (que yo recuerde los primeros fueron Buenas Noches Rose y Yoghourt Daze). Los demás vimos que era una cosa que se podía hacer, que era tangible, real, que si ensayabas y te lo currabas estaba al alcance eso de dar conciertos, hacer tu música y que hasta hubiera alguien que le gustara lo que hacías. Luego comenzaron a sumarse unas pocas bandas más, después otras pocas y así fue creciendo poco a poco hasta que llegó un momento en que ese movimiento se empezó a retroalimentar. Ensayábamos en unos locales en que el 80% de las bandas que allí había nos conocíamos y éramos amigos. Si te aburrías de ensayar con tu grupo te escapabas al local de al lado y te marcabas una jam con tus amigos de otro grupo. La verdad es que fue una época muy divertida. Así como había mucho compañerismo en muchos aspectos, también hubo otro factor que creo que fue importante: al haber tantas bandas entró en juego la competitividad (entendida siempre de manera positiva, como algo constructivo): de repente había un grupo que se metía a ensayar 2 o 3 meses a tope y veías como mejoraban muchísimo, entonces pensabas que te estabas quedando atrás y hacías lo mismo, te ponías a ensayar a saco."

En cambio, su compañero Sergio respondía así: "El tema del porqué de la Alameda..., creo que en todo el mundo cada uno va donde afina, somos parte de un acorde, muchos acordes, miles de millones de acordes, y muchos más de miles de millones de notas, algunas notas disonantes en acordes asonantes, otras notas armónicas en acordes disonantes y viceversa, lo que tenemos en nuestra mente nos lleva a un lado y otro, me he puesto místico, pero en general es lo que pienso con respecto al porqué de muchas causas."

De aquí podemos extraer algunos elementos que podríamos identificar como detonadores de éste fenómeno sociológico, desde el metafórico azar sugerido por Sergio y Alfa, como si se tratase del Big Bang, hasta la rebeldía y libertad de los adolescentes que vivían bajo el amparo de la clase social media - acomodada, en un barrio plagado de zonas verdes y alejado del ocio y estrés urbano que suponía el centro de Madrid, como señalan Rubén y Pablo. A esto debemos sumar "La Sidre", bar de rock donde se reunían todos los jóvenes de los años noventa, las vías abandonadas del tren, donde "cada cien metros había un grupo de chavales, fumando porros, bebiendo cervezas y tocando", la competitividad, la ilusión, la ambición musical y la Asunción, mujer que recuerda Alfa en una de las entrevistas, como una treintañera que adoraba a los jóvenes rockeros y que contribuyó a expandir el fenómeno.

Es prácticamente imposible establecer una causa determinante, pero es innegable el efecto producido. Algo sucedió en Alameda de Osuna, algo que desde los noventa liga el barrio a la música rock. Mi intención, además de hablaros sobre esta "Seattle Madrileña" desde un punto de vista sociológico, es acercaros los artistas y la música que de allí emanan, y lo haré siguiendo la cronología del fenómeno expuesto. A continuación os muestro las bandas de las que he podido recopilar información en la red, pero antes os dejo un breve reportaje sobre el tema en cuestión:





- Buenas Noches Rose:

Todo indica que fueron los grandes impulsores del movimiento. Nacieron en 1992, bajo las influencias del rock clásico. Estaba formado por cinco jóvenes de entre 16 y 18 años, Alfredo Fernández (guitarra), Jordi "Skywalker" Piñol (voz), Rubén Pozo (guitarra), Roberto Aracil (batería) y Juampa Otero (Bajo). Editaron su primer disco, homónimo, en 1995 con la desaparecida Madison Discos, y tras recorrerse el país presentado el disco y recogiendo las alabanzas de la crítica musical, firmaron por la multinacional BMG- Ariola, con la que editaron su segundo disco "La Danza de Araña" (1997), una obra maestra en la que se aprecia la maduración de sus músicos, con composiciones musicales y líricas más elaboradas, y que parecía ser la consolidación de la banda en el panorama del rock nacional. Pero durante la gira de presentación del citado disco, Jordi Skywalker, su vocalista, abandonaba la banda, hecho que les hizo perder el respaldo de la compañía discográfica, y que sepultó a Buenas Noches Rose en la cultura musical underground, de la que procedían. Aún así, los cuatro miembros restantes decidieron continuar y brindarnos un tercer disco, "La Estación Seca" (1999), que aunque parece carecer de la "magia" de sus predecesores, es un álbum redondo, que demuestra la calidad de estos músicos. Después de una breve gira, anunciaron su disolución, pero sus componentes todavía tenían mucho que decir en el mundo de la música, aunque de ello hablaremos en la segunda parte de la entrada.

Buenas Noches Rose no fue un fenómeno de masas, pero tienen un buen puñado de seguidores muy fieles, que les consideran entre los mejores de la historia del rock nacional, junto a nombres como Leño, Burning o Barricada. Una prueba de ello es el homenaje que hace pocos años les hizo la gente de La Casa Con Ruedas, con la edición de un disco de versiones de sus mejores canciones, titulado "Nadie Tiene Ni Puta Idea". Sus discos y Singles están descatalogados, y parece que nadie está dispuesto a reeditarlos, pero todavía se pueden encontrar algunos de segunda mano (en todocolección), aunque a un precio considerable.

Canal youtube


"Sentado en el barro" - Buenas Noches Rose - 1995
 

"Rosa II" - La Danza de Araña - 1997


"La estación seca" - La Estación Seca - 1999



- Yoghourt Daze:

Éste interesante grupo se formó en 1993, de la mano de Jordi Tello, Daniel de las Heras y David Rico (Datz), cuando apenas tenían 17 años, y comenzaron su carrera musical emigrando a Inglaterra y curtiéndose en las ciudades de Londres y Brighton durante tres años, en los que, a pesar de no tener ningún LP en la calle, pudieron actuar en el Festival de Glastonbury del año 1995. Al año siguiente volvieron a la Capital y participaron en el Festimad´97 y el Doctor Music Festival, desplegando ese rock alternativo que recuerda a los fantásticos Jane´s Addiction, aunque más cargados de grunge, con toques de Rage Against The Machine e incluso Blind Melon. Sus conciertos les permitieron dejar nombre en la escena musical del momento, y editar su primer EP al año siguiente: "YD" (1998). Lo hicieron a través de la autoproducción, al igual que su primera larga duración "Licatropia"(1999) y los singles "But we don´t mind" y "I don´t Know", este último aparecería en la BSO de la película El Arte de Morir. En el 2000 firmarían por la compañía EMI, bajo el sello Loli Jackson (creado por Dover) y tras el abandono del batería Daniel Rico y la incorporación de Roberto Lozano (Sobrinus, Sex Museum y Coronas), editaron "You´re de Best"(2001), un disco adrenalínico repleto de estribilllos pegadizos que los consagraron como una de las mejores bandas del rock independiente nacional. Durante la presentación del disco, volvieron a cambiar de batería, asentándose definitivamente Víctor Toribio a las baquetas. Volvieron a repetir en el Festimad ´02 y también se subieron al escenario del prestigioso Rock N´ Wawe.


En 2003, Yoghourt Daze se plantea hacer una obra conceptual en formato trilogía, pero solo vio la luz el primer álbum de la saga: "ICARUS: Slave or Free" (Desobediencia/ Hetromm Records), disco en el que vuelven a dejar patente su peculiar estilo, con canciones más que destacables como Lilith, Slave of Free o Silvertrain. Una nueva salida del batería durante la gira de 2003 dio fin al ambicioso proyecto que se traían entre manos, aparcando Yoghourt Daze de manera indefinida, pero con la esperanza de regresar algún día para levantar el vuelo de ICARUS.
Un banda muy recomendable, que creó un sonido y un estilo único en el país y pudieron demostrarlo actuando junto a artistas de renombre como REEF, Dover, Ocean Color Scene o Queens Of The Stone Age. En el presente, al igual que sucede con BNR, sus componentes han emprendido carreras en solitario y nuevos proyectos, bajo nombres como Dan Mathews, Rick Brendan o Mistyc Frequency Worm.

Canal youtube


"Kittens" - Licatropia - 1999


"Us Or Them" - You´re the Best - 2001


"But We Don´t Mine" y "Give It To You" - Conciertos Radio 3  - 2002
- La Caseta del Perro:

Empezaron a tocar juntos allá por 1994: Sergio González (guitarra), Pepe Rodríguez (batería), Diego Alcacer (voz) y Pablo Sartorius (bajo). Estuvieron actuando entre ocho y diez años en el circuito de salas madrileño en sitios como Clamores, Caracol, Siroco, La Palma, Laboratorio... y en la segunda edición del Festimad´98. Grabaron dos discos, el primero con título homónimo con el apoyo de una discográfica de Guadalajara, en 1997, con un contenido plagado de grunge y rock clásico, a medio camino entre BNR y YD, pero que recuerdan sobre todo a Pearl Jam. Su segundo disco "Hades" (1999) fue autoproducido, y al igual que el primero, nunca llegó a distribuirse, una verdadera lástima. Las canciones de "Hades" muestran un estilo más personal, donde las melodías vocales, más cuidadas, pasan a un primer plano, y las guitarras son más detallistas y menos contundentes... algunas de sus composiciones me recuerdan el stoner de los primeros Söber y al magnífico sonido de los Vetusta Morla.
Después de grabar el citado disco, Diego (vocalista) se fue a vivir a Brighton, y los demás componentes decidieron continuar incorporando una voz femenina, la de Cris Méndez. Con ella seguirían dos años más y grabarían una maqueta de la que nada se sabe. Pero más tarde, Pepe (batería) también emigró a Brighton con Diego para dar vida a Wood N´Juice, lo que hizo que la banda se disolviese definitivamente.
Debo agradecer a los componentes de La Caseta del Perro, en especial a Pablo Sartorius, por su información y su opinión respecto al movimiento musical de Alameda de Osuna, pero sobre todo por haber rescatado esos magníficos discos que de seguro gustarán mucho a los amantes del rock en castellano. Dejo a vuestra disposición tres canciones de cada disco:

- Malahierva:
Poco se sabe de éste grupo, aparte de que nació cerca del año 1995 y estaba formado por Leiva (Pereza) a la batería y los coros, Pitu a la guitarra solista, Victor (Vikxie) a las voces y guitarra rítmica y Migui (Látigos calientes) al bajo. Por lo poco que he escuchado diría que practicaban un rocanrrol con claras influencias de BNR, pero marcando las pautas de lo que sería la faceta más rockera de los futuros Pereza. Se separarían durante el año 1999:
Rocanrrol Contigo - Malahierva - 1995-1999


Viejo Amigo - Malahierva - 1995-1999