Las sociografías publicadas hasta el
momento han pretendido dar cuenta de la gran variedad de temas susceptibles de
analizar en este blog. De un sociólogo purista como Max Weber pasamos a un
escritor visionario llamado Aldous Huxley, y luego nos adentramos en las
desgraciadas calles de Baltimore, retratadas por David Simon en la magnífica
serie The Wire. Hemos hablado un poco de religión, economía, de la
dictadura tecnológica y del poder y la corrupción en nuestra sociedad actual.
Mi intención ahora es hablaros de música, o mejor dicho, de lo que yo considero
un fenómeno o movimiento musical, que se lleva produciendo desde ya hace más de
veinte años. Pero antes de comenzar con esta nueva sociografía, me
gustaría dejar claro que este tema debería ser analizado con más profundidad,
porque creo que merece la pena conocer las raíces del movimiento y su
evolución, con el fin de establecer una explicación del hecho, aunque quizás
sea lo menos importante cuando se trata de música. En este sentido, serían
necesarios recursos, contactos y sobre todo haría falta molestar a mucha gente.
Lo que vais a ver a continuación no es más que un aglomerado de opinión
personal y datos recopilados por la red (entrevistas, videos...), pero espero que
al menos sirva para acercaros una música, que en mi opinión tiene historia, al
igual que el Punk Radical Vasco o la Movida Madrileña.
Es posible que algunos de vosotros nunca hayáis
oído hablar de la Alameda de Osuna, sobre todo los que vivís lejos de la
capital, pero seguramente todos habréis escuchado alguna canción de su banda
sonora, y es que este barrio madrileño tiene una relación muy especial con la
música. Ya desde mi infancia tuve la oportunidad de escuchar un disco editado
por una banda del citado barrio, que ha sido uno de los más influyentes en mi
vida, y es por ello que desde entonces la Alameda de Osuna despierta un gran
interés en mí, como amante de la música y como sociólogo.
La prensa y la TV local de los años noventa ya se
hizo eco de éste fenómeno, alertando de la exageración de bandas de rock en el
barrio, más de cuarenta en una población de apenas veinte mil habitantes. La
Caseta del Perro, Cabeza de Canoa, Yoghourt
Daze, Malahierva, Blaze, Estado
de Sitio, Costra, Vampira, Dr.
Jekyll, Malaria, Exemplo, Regnum Irae, Guernika,
Malos Pelos y los Buenas Noches Rose, entre otros,
pasaron por el improvisado escenario del Instituto de la Alameda de Osuna, y
son una muestra de la gran cantidad de grupos que surgieron en el barrio
durante esa época. Todos ellos se identifican con el rock, y aunque es casi
imposible encontrar una etiqueta en la que englobarlos a todos, muchos se
arriesgan a señalarlos como herederos del grunge, continuadores del Xixón Sound
y miembros de la generación x.
La banda más representativa por aquel entonces
era Buenas Noches Rose, los únicos, junto con Yoghourt
Daze, que lograron alcanzar cierto éxito entre el público y la crítica
musical underground. Vendieron decenas de miles de discos, telonearon
a grandes artistas (Brian Adams, Deep Purple, The Prodigy...) y actuaron en
masivos festivales con su rock teñido de blues, cargado de poesía lisérgica y
metáforas afiladas sobre el amor y el desamor, la violencia, las drogas, la
amistad, los poderes fácticos... Hoy en día son considerados un grupo de culto,
que se quedó a las puertas de la fama, pero que sirvió de trampolín a otros
músicos para labrarse un futuro en el panorama musical.
En sus filas militaban Alfredo Fernández (Alfa) y
Rubén Pozo, dos grandes compositores que tras la disolución siguieron caminos
distintos. El primero probó suerte con una gran banda de rocanrrol llamada Perros
de Paja y luego se consolidó con Le Punk, un conjunto
que experimentaba con el tango y la música balcánica siempre con el rock de
base. Ahora prosigue su camino en solitario. El segundo, Rubén Pozo, junto con
Tuli y Leiva (dos personajes más de la Alameda de Osuna) formó el grupo Pereza,
al que le costó arrancar tras su primer disco, pero que con los años, y tras
algún cambio de formación, se han convertido en superventas e iconos de los 40
Principales. Ahora Rubén Pozo también en solitario.
Tanto Alfa como Rubén, han mostrado su opinión
respecto al tema en varias entrevistas. El primero afirma que efectivamente, lo
que ocurría en los noventa era una "plaga", pero es tajante al
señalar que el movimiento musical no tiene mucho que ver con la cultura del
barrio: "En Alameda de Osuna hay un montón de grupos de rock pero
realmente no hay un ambiente de rock" [...] es un barrio muy envejecido,
en el que hay gente con dinero pero no mucho, que son los peores porque les
gustaría vivir en La Moraleja y no pueden. Entonces tratan de hacer de su
barrio La Moraleja, y no es esto. Es una ciudad dormitorio venida a más. Lo
único que hay aquí son peluquerías de señora. Un par de bares, un bar donde los
músicos nos reunimos y que todavía aguanta [...] La realidad es que siguen
saliendo bandas y eso es muy bonito, pero vamos, yo creo que no se debe al
barrio, es más una asociación de personajes que en un momento dado han caído
ahí y que han hecho que eso sea posible".
Rubén Pozo se moja un poco más y nos da alguna
pista de porqué surgió este movimiento musical: "Éste no es un barrio
ni obrero ni de niños bien, así que podíamos jugar al despiste con nuestros
padres. Sabíamos que, con 14 años, aunque fuésemos malos estudiantes, no nos
iban a poner a trabajar [...] tampoco había drogas, sólo porros y algún tripi,
y no existían distracciones tipo Internet, así que aprovechábamos las pellas
para tocar la guitarra". También afirma, al igual que otros músicos
de la zona, que el leve aislamiento del centro de Madrid fue fundamental: "Nos
encontramos lo suficiente lejos del centro como para no contaminarnos, pero a
la vez a media hora en metro".
Pablo Sartorius y Sergio González, bajo y
guitarra de la extinta banda La Caseta del Perro, también
tienen algo que decir respecto al tema. Pablo, siguiendo en la misma línea que
Rubén Pozo, piensa que "más allá de la necesidad personal de cada uno
de expresarse a través de la música, tuvo mucho que ver que era un barrio del
extraradio de Madrid (no había metro ni autobuses nocturnos, si salías una
noche de marcha al centro o te ibas con algún amigo que tuviera coche o te
quedabas de juerga en Madrid hasta las 7 de la mañana, hora en la que podías
tomar un autobús de vuelta a tu casa). En el barrio había unos pocos bares que
cerraban a las 2 o 3 de la mañana y luego nada. La verdad es que había pocas
cosas que hacer en el barrio (tampoco había un cine o teatro cerca). Así que
algunos empezaron a tocar (que yo recuerde los primeros fueron Buenas Noches
Rose y Yoghourt Daze). Los demás vimos que era una cosa que se podía hacer, que
era tangible, real, que si ensayabas y te lo currabas estaba al alcance eso de
dar conciertos, hacer tu música y que hasta hubiera alguien que le gustara lo
que hacías. Luego comenzaron a sumarse unas pocas bandas más, después otras
pocas y así fue creciendo poco a poco hasta que llegó un momento en que ese
movimiento se empezó a retroalimentar. Ensayábamos en unos locales en que el
80% de las bandas que allí había nos conocíamos y éramos amigos. Si te aburrías
de ensayar con tu grupo te escapabas al local de al lado y te marcabas una jam
con tus amigos de otro grupo. La verdad es que fue una época muy divertida. Así
como había mucho compañerismo en muchos aspectos, también hubo otro factor que
creo que fue importante: al haber tantas bandas entró en juego la
competitividad (entendida siempre de manera positiva, como algo constructivo):
de repente había un grupo que se metía a ensayar 2 o 3 meses a tope y veías como
mejoraban muchísimo, entonces pensabas que te estabas quedando atrás y hacías
lo mismo, te ponías a ensayar a saco."
En cambio, su compañero Sergio respondía así:
"El tema del porqué de la Alameda..., creo que en todo el mundo cada
uno va donde afina, somos parte de un acorde, muchos acordes, miles de millones
de acordes, y muchos más de miles de millones de notas, algunas notas
disonantes en acordes asonantes, otras notas armónicas en acordes disonantes y
viceversa, lo que tenemos en nuestra mente nos lleva a un lado y otro, me he
puesto místico, pero en general es lo que pienso con respecto al porqué de
muchas causas."
De aquí podemos extraer
algunos elementos que podríamos identificar como detonadores de éste fenómeno
sociológico, desde el metafórico azar sugerido por Sergio y Alfa, como si se
tratase del Big Bang, hasta la rebeldía y libertad de los adolescentes que
vivían bajo el amparo de la clase social media - acomodada, en un barrio
plagado de zonas verdes y alejado del ocio y estrés urbano que suponía el
centro de Madrid, como señalan Rubén y Pablo. A esto debemos sumar "La
Sidre", bar de rock donde se reunían todos los jóvenes de los
años noventa, las vías abandonadas del tren, donde "cada
cien metros había un grupo de chavales, fumando porros, bebiendo cervezas y
tocando", la competitividad, la ilusión,
la ambición musical y la Asunción, mujer que
recuerda Alfa en una de las entrevistas, como una treintañera que adoraba a
los jóvenes rockeros y que contribuyó a expandir el fenómeno.
Es prácticamente imposible establecer una causa
determinante, pero es innegable el efecto producido. Algo sucedió en Alameda de
Osuna, algo que desde los noventa liga el barrio a la música rock. Mi
intención, además de hablaros sobre esta "Seattle Madrileña" desde un
punto de vista sociológico, es acercaros los artistas y la música que de allí
emanan, y lo haré siguiendo la cronología del fenómeno expuesto. A continuación
os muestro las bandas de las que he podido recopilar información en la red,
pero antes os dejo un breve reportaje sobre el tema en cuestión:
- Buenas
Noches Rose:
Todo indica que fueron los grandes impulsores del movimiento. Nacieron en 1992, bajo las influencias del rock clásico. Estaba formado por cinco jóvenes de entre 16 y 18 años, Alfredo Fernández (guitarra), Jordi "Skywalker" Piñol (voz), Rubén Pozo (guitarra), Roberto Aracil (batería) y Juampa Otero (Bajo). Editaron su primer disco, homónimo, en 1995 con la desaparecida Madison Discos, y tras recorrerse el país presentado el disco y recogiendo las alabanzas de la crítica musical, firmaron por la multinacional BMG- Ariola, con la que editaron su segundo disco "La Danza de Araña" (1997), una obra maestra en la que se aprecia la maduración de sus músicos, con composiciones musicales y líricas más elaboradas, y que parecía ser la consolidación de la banda en el panorama del rock nacional. Pero durante la gira de presentación del citado disco, Jordi Skywalker, su vocalista, abandonaba la banda, hecho que les hizo perder el respaldo de la compañía discográfica, y que sepultó a Buenas Noches Rose en la cultura musical underground, de la que procedían. Aún así, los cuatro miembros restantes decidieron continuar y brindarnos un tercer disco, "La Estación Seca" (1999), que aunque parece carecer de la "magia" de sus predecesores, es un álbum redondo, que demuestra la calidad de estos músicos. Después de una breve gira, anunciaron su disolución, pero sus componentes todavía tenían mucho que decir en el mundo de la música, aunque de ello hablaremos en la segunda parte de la entrada.
Buenas Noches Rose no fue un fenómeno de masas, pero
tienen un buen puñado de seguidores muy fieles, que les consideran entre los
mejores de la historia del rock nacional, junto a nombres como Leño, Burning o
Barricada. Una prueba de ello es el homenaje que hace pocos años les hizo la
gente de La Casa Con Ruedas, con la edición de un disco de versiones
de sus mejores canciones, titulado "Nadie Tiene Ni Puta Idea". Sus
discos y Singles están descatalogados, y parece que nadie está dispuesto a
reeditarlos, pero todavía se pueden encontrar algunos de segunda mano (en todocolección), aunque a un precio
considerable.
"Sentado en el barro" - Buenas Noches Rose - 1995
"Rosa II" - La Danza de Araña - 1997
"La estación seca" - La Estación Seca - 1999
- Yoghourt
Daze:
Éste interesante grupo se formó en 1993, de la
mano de Jordi Tello, Daniel de las Heras y David Rico (Datz), cuando apenas
tenían 17 años, y comenzaron su carrera musical emigrando a Inglaterra y
curtiéndose en las ciudades de Londres y Brighton durante tres años, en los
que, a pesar de no tener ningún LP en la calle, pudieron actuar en el Festival
de Glastonbury del año 1995. Al año siguiente volvieron a la Capital y
participaron en el Festimad´97 y el Doctor Music Festival,
desplegando ese rock alternativo que recuerda a los fantásticos Jane´s
Addiction, aunque más cargados de grunge, con toques de Rage Against The
Machine e incluso Blind Melon. Sus conciertos les permitieron dejar nombre en
la escena musical del momento, y editar su primer EP al año siguiente:
"YD" (1998). Lo hicieron a través de la autoproducción, al igual que
su primera larga duración "Licatropia"(1999) y los singles "But
we don´t mind" y "I don´t Know", este último aparecería en la
BSO de la película El Arte de Morir. En el 2000 firmarían por la
compañía EMI, bajo el sello Loli Jackson (creado por Dover) y tras el abandono
del batería Daniel Rico y la incorporación de Roberto Lozano (Sobrinus, Sex
Museum y Coronas), editaron "You´re de Best"(2001), un disco
adrenalínico repleto de estribilllos pegadizos que los consagraron como una de
las mejores bandas del rock independiente nacional. Durante la presentación del
disco, volvieron a cambiar de batería, asentándose definitivamente Víctor
Toribio a las baquetas. Volvieron a repetir en el Festimad ´02 y también se
subieron al escenario del prestigioso Rock N´ Wawe.
En 2003, Yoghourt Daze se plantea hacer una obra
conceptual en formato trilogía, pero solo vio la luz el primer álbum de la
saga: "ICARUS: Slave or Free" (Desobediencia/ Hetromm Records), disco
en el que vuelven a dejar patente su peculiar estilo, con canciones más que
destacables como Lilith, Slave of Free o Silvertrain.
Una nueva salida del batería durante la gira de 2003 dio fin al ambicioso
proyecto que se traían entre manos, aparcando Yoghourt Daze de manera
indefinida, pero con la esperanza de regresar algún día para levantar el vuelo
de ICARUS.
Un banda muy recomendable, que creó un sonido y
un estilo único en el país y pudieron demostrarlo actuando junto a artistas de
renombre como REEF, Dover, Ocean Color Scene o Queens Of The Stone Age. En el
presente, al igual que sucede con BNR, sus componentes han emprendido carreras
en solitario y nuevos proyectos, bajo nombres como Dan Mathews, Rick Brendan o
Mistyc Frequency Worm.
"Kittens" - Licatropia - 1999
"Us Or Them" - You´re the Best - 2001
"But We Don´t Mine" y "Give It To You" - Conciertos Radio 3 - 2002
- La Caseta del Perro:
Empezaron a tocar juntos allá por 1994: Sergio
González (guitarra), Pepe Rodríguez (batería), Diego Alcacer (voz) y Pablo
Sartorius (bajo). Estuvieron actuando entre ocho y diez años en el circuito de
salas madrileño en sitios como Clamores, Caracol, Siroco, La Palma,
Laboratorio... y en la segunda edición del Festimad´98. Grabaron dos
discos, el primero con título homónimo con el apoyo de una discográfica de
Guadalajara, en 1997, con un contenido plagado de grunge y rock clásico, a
medio camino entre BNR y YD, pero que recuerdan sobre todo a Pearl Jam. Su
segundo disco "Hades" (1999) fue autoproducido, y al igual que el
primero, nunca llegó a distribuirse, una verdadera lástima. Las canciones de
"Hades" muestran un estilo más personal, donde las melodías vocales,
más cuidadas, pasan a un primer plano, y las guitarras son más detallistas y
menos contundentes... algunas de sus composiciones me recuerdan el stoner de
los primeros Söber y al magnífico sonido de los Vetusta Morla.
Después de grabar el citado disco, Diego
(vocalista) se fue a vivir a Brighton, y los demás componentes decidieron
continuar incorporando una voz femenina, la de Cris Méndez. Con ella seguirían
dos años más y grabarían una maqueta de la que nada se sabe. Pero más tarde,
Pepe (batería) también emigró a Brighton con Diego para dar vida a Wood
N´Juice, lo que hizo que la banda se disolviese definitivamente.
Debo agradecer a los componentes de La Caseta del
Perro, en especial a Pablo Sartorius, por su información y su opinión respecto
al movimiento musical de Alameda de Osuna, pero sobre todo por haber rescatado
esos magníficos discos que de seguro gustarán mucho a los amantes del rock en
castellano. Dejo a vuestra disposición tres canciones de cada disco:
- Malahierva:
Poco se sabe de éste grupo, aparte de que nació
cerca del año 1995 y estaba formado por Leiva (Pereza) a la batería y los
coros, Pitu a la guitarra solista, Victor (Vikxie) a las voces y guitarra rítmica y Migui (Látigos calientes) al bajo. Por
lo poco que he escuchado diría que practicaban un rocanrrol con claras
influencias de BNR, pero marcando las pautas de lo que sería la faceta más rockera de los futuros
Pereza. Se separarían durante el año 1999:
Rocanrrol Contigo - Malahierva - 1995-1999
Viejo Amigo - Malahierva - 1995-1999

